Datos y curiosidades del Festival de Cannes de 1954 a 2019: ¿por qué le habrán puesto Leones?

Por Alicia Vidal

(desde Cannes)

Esta es la edición número 66 del tradicional Festival de Cannes que solo los publicitarios y allegados entienden que se trata de otro diferente al de cine. Es que este Cannes lleva el apellido Lions y de segundo nombre Creativity, o sea, todo aquello que compromete al mundo de las marcas y la publicidad. También tiene alfombra roja y se celebra en el mismo Palais des Festival por donde circulan durante mayo las más afamadas estrellas de la pantalla grande. También tiene mucho glamour y algunos dicen que supera en ostentación e inversiones al del cine. Para los responsables de marcas es como el Mundial de la Publicidad y tiene lugar en la tercera semana de junio en pleno clima ya veraniego.

De pantalla en pantalla irrumpe el León

Claro, que la confusión también tiene su fundamento en el origen de este encuentro ya que surge como una motivación de gente involucrada con el cine que veían que los filmes publicitarios que se pautaban en las grandes pantallas también podían tener un certamen para honrar el talento en formato de spot.

Así surgió la iniciativa de copiar el festival de cine a través de la entidad SAWA que agrupa a los que realizan publicidad en la industria cinematográfica. La primera convocatoria, en septiembre 1954, se realizó en Venecia y asistieron unos 130 delegados al tiempo que los premios distinguían entre creatividad y producción (craft). Al año siguiente se realizó en Monte Carlo y luego en Cannes en 1956 donde finalmente se estableció como sede oficial permanente en 1984.

Y como tributo al primer lugar que eligieron para este festival surgió la idea de usar la imagen del León que está en la famosa Plaza San Marcos de Venecia. De allí viene la inclusión de los Leones o Lions como emblema de este premio.

Sumas y Restas

De a poco comenzó a incorporar la gráfica y los medios como parte de la competencia e incluso inició la práctica de sumar conferencistas. Desde fines de los noventa y desde el 2000 en adelante fue un proceso continuo de crecimiento en todos los planos sumando opciones como Cyber, Promo, Outdoor, Direct, Titanium, Pr y sigue la lista. Y es en 2011 cuando su nombre cambia y deja de llamarse el festival publicitario para adoptar el nombre más abarcativo de Creatividad.

Ya para 2015 introduce la premiación de “The Glass Lion: The Lion for Change” y así se reconoce a las causas que tienen que ver con la toma de consciencia acerca de cuestiones de género y estereotipos.

Este último hito se vincula con toda la política de favorecer la igualdad de oportunidades en cuanto a la composición de los jurados según género: en 2013 solo el 20% de los jurados eran mujeres al tiempo que en 2019 ya llegan a 48%. Son en total unos 405 jurados pertenecientes a 50 países que se distribuyen para juzgar unas 27 categorías en total.

Pero, más allá de las comparaciones glamorosas y el breve historial de Cannes, este año también se hizo notar la baja de inscripciones. En 2018 ya hubo un recorte de días y de categorías y también se produjo el retiro del grupo Publicis, y así se pasó de las 41.170 inscripciones del 2017 a 32.372. Este año, se siguió con la tendencia hacia abajo ya que se lograron unas 30.953 entradas de trabajos en la competencia. Tan solo imaginamos igualmente el volumen de dinero que se mueve solo por este concepto a razón de un mínimo de 550 euros por inscripción.

En cuanto a las categorías más convocantes sigue liderando Film, algo que alude al clásico spot que algún momento solo era de televisión o cine, con 2.793 inscripciones, seguida por Brand Experience & Activation Lions con 2.532 piezas en competencia y luego por Outdoor o Vía Pública con 2.389 “entries” y aquí particularmente se viene dando una merma fuerte ya que en esta última categoría, conocida entre nuestro medio como Vía Pública, en 2014 se habían inscripto 5.660 avisos.

Otra categoría que viene bajando es Print & Publishing que pasó de 5.007 entradas en 2014 a 1.252 en 2019. Estas parecen ser bajas relacionadas fundamentalmente con el cambio del ecosistema de medios donde se van perfilando nuevas premiaciones como Social Influencer o Creative Ecommerce Lions, al tiempo que la clásica PR mantiene un piso de 1800 inscriptos.

La publicidad argentina tuvo este año 670 inscripciones, unas 23 piezas más que en 2018, o sea que, a pesar de la ostensible crisis, las agencias y los anunciantes apostaron a brillar en el candelero mundial de la creatividad.

A puro yatch party

Mientras dura el Festival de Cannes todo un amplio sector de la distinguida avenida La Croissette está tomado. Son solo cinco días donde no solo hay que estar pendientes de los premios sino de lo que pasa por fuera del Palais. Toda la zona se convierte en una usina de networking. Se suelen planear nuevos destinos, como es el caso más reciente de la dupla Gastón Bigio y Anselmo Ramos que dicen haber definido que dejaban atrás David en la mesa 92 del café del Hotel Martínez (tan clásico como La Biela pero en la hiper premium costa azul) hace dos años atrás o se hacen acuerdos entre grandes grupos al tiempo que se cocinan gran parte de los pases y los negocios publicitarios.

Los que quieren marcar territorio de un modo claro y distinguido directamente van a la opción de alquilar un Yatch que queda estacionado frente al Palais por unos 30 mil euros por cinco días. Y así se aseguran un ambiente privado y selecto para definir negocios a lo grande.

Las otras opciones para estar presentes durante la semana del festival pasan por tener una playa exclusiva con eventos y fiestas convocantes, o alquilar una oficina con vistas al boulevard de cuyos balcones se cuelgan carteles identificatorios, o armar un Café propio como lo viene haciendo el Grupo Havas desde hace varios años. En fin, todo resquicio posible para anunciar está aprovechado y puede ser desde lo más elocuente como un gran barco hasta el password de la sala de prensa o el aviso que surge tipo pop up al utilizar la app del festival en el celular.

Por otra parte, el solo hecho de tener acceso a Cannes ya supone una erogación importante con pases básicos que salen 3.365 euros hasta el pase platino total que se ofrece a 8.499 euros y dicen que este año se agotó.

Una escenografía chic

La ciudad de Cannes es sin dudas una de las más renombradas de la costa azul y tiene bien ganados los laureles ya que se destaca tanto por su geografía de tenues colinas con vista al mar como por su ambiente distinguido. El sector que rodea al Palais es sin dudas privilegiado en cuanto a presencia de marcas internacionales y se siente el consumo de alta gama a cada paso. Y hasta los avisos de venta de propiedades se enmarcan como cuadros ya que en algunos casos los inmuebles ofrecidos son verdaderas joyas que superan con creces los tres millones de euros.

Pero también cabe acotar que alejándose un poco de este virtual escenario por donde circula el más afamado elenco de celebridades del cine, de la publicidad o los negocios, también hay una trastienda de una ciudad que tiene su costado más pobre. No es algo abrumador pero se siente, hay gente pidiendo en los túneles bajo las vías del tren o hurgando en los tachos de basura. Cannes tiene una gran fachada de glamour que da al mar, al Palais y a la Croissette, pero alejándose un poco de ese entorno se perciben las heridas de la pobreza, en particular de la gran oleada migratoria árabe o africana que se hace notar.

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